jueves, 9 de mayo de 2013

Ahora, ¿a dónde vamos? Si ya nos hemos cansado de los grises, las polaridades, incluso cansados vamos de cansarnos; ya detectamos el círculo, el engrane, que giramos, rebotamos.
Ahora ¿qué velo, qué disfraz? si todo es un espejo que se mira en otro espejo ¿dónde la forma auténtica?
Vamos arrastrando sombras entre luces desiertas (in ciertas)
                                                              y velos efímeros, escurridizos, mutantes.
Si ya a la soledad le hemos puesto el peso de mil palabras, "solo" es la única fórmula imposible.

¿Qué queda de las horas? de los sueños. ¿En qué madeja de tacto ambiguo hemos caído?
Van vagos los sonidos, vagabundos de éstos días asfixiantes, sin retorno, confundidos, apenas siendo un soplo flaco, ignorado, sometido. ¿Han notado que se disuelve el poema de los ojos de la gente?

martes, 9 de abril de 2013



Tanta vida
tanta muerte
convergiendo

naturaleza en convulsión
ritmo
entre languidez y prisa

sobre vivencia             descomposición
            fundidos, invirtiéndose
                      equilibrio

"Van reptando sobre la última capa de la tierra que conecta con el cielo, en erupción, cuan lava emergente de un volcán, entre levedades y el perfume del infierno"

Isla Passavera



miércoles, 3 de abril de 2013

III

Un poema para cada día de Abril

Estoy tejiendo una serie de palabras incoherentes, incandescentes, me titubean las raíces.
Mientras tanto loca de silencio me vomito las entrañas con caricias invisibles, las mezclo con azul y palpitan dancitas en mis huesos. Recuerdo tu mirada de ángel, pequeña gota de luz. Pensé que pasaría desapercibido el día, me reía y buscaba sombras de consuelo. Saboteé la última palabra de aliento, me cubrió la noche y me quedé desnuda con tu recuerdo, gotita celestial; nada más puro que tú, ninguna flor me devuelve tu silencio. Qué confusión, tú ya no estás y yo que estoy aquí pegada a mis huesos te recuerdo, me haces tanta falta gotita, tú. Sé que algún día llegaré, en algún alba luminosa te veré te abrazaré de nuevo, para ya nunca saber. Dame la fuerza para entender tu huida, tu paso, tu destino, tu cariño, tu paz, tú, vida. Arráncame los velos. Mi ángel de luz, anémona callada, ¿cuál es el misterio de lo eterno? ¿Qué queda en estas horas?

El templo sólo espuma

¿Por qué?
sacramento de un final sin corrupción.
¿Por dónde mis dedos segregan el dolor de la ausencia? ¿a fuerza de qué?
¿cuál es la batalla, dónde el marcador y las banderas? ¿dónde la tregua?
¿por qué, maldita negra?

Otra vez siempre, maldigo tu sonrisa; la carcajada que me salva de mi.
¡Cómo si pudieras estar más maldita!
Oscura, ¿de qué vacíos te has llenado?
¿cuál es la maldita puerta? ¿dónde el camino que me lleva al templo?

El templo sólo espuma
sólo mierda y silencio de espuma.
Cuántas putas preguntas ¿a fuerza de qué? maldita sea.
Llévate el manto, quítate el velo y ciérrame la boca

Aplastante, aplástalo todo.
Anémona dormida.
Suicidio de mis días, del rocío.
Espiral incansable, rómpeme los huesos, llévate mis mares.

No me abandones




lunes, 25 de marzo de 2013

Dimmi, dimmi poi se tante, poi se tante meraviglie sien fatte per inganno o per arte.

Sonidos esféricos en la estratosfera marítima, islas criminales, peces corrompidos, temor en las profundidades, aves brujas, vientos caprichosos, la danza silenciosa y llegar a tierra después de seis lunas, cientos de pensamientos solitarios y sin rumbo fijo, mareas de sentidos fundidos en azul, en magenta, estremeciendo mis efímeros parpadeos llenos de sal y polvo de ciclos condensados, renaciendo en el núcleo de lo impensable. Llegar a tierra firme; la estabilidad incierta de un punto titubeante, arribar en lo absurdo del animal poético desbordado en la botarga del homo-non-sapiens antípoda del delirio, y, cómo tierra, de la mano de raíces vuelve a atracar en mi centro la pérfida manía de encontrarme entre la danza errante del equilibrio y los agujeros negros, sin hilos otra vez, perdida. Encontrándome perdida y, ¿de qué otra manera? sin camino transigente, entre llamaradas de alientos condensados e imágenes convulsionando para pronto amortiguar en lo eterno, deslizarme cómo montando un destello de luz que va transitando, haciéndose de espacio, dentro de las vísceras de la serpiente de tiempo, fundirme en el destello hasta sentir el abismo de abrigo y el rocío cantando en mis sueños. Así, sólo así, como ser efímero; pasajero, vagabundo, figuro el sueño del volcán y alivio el hambre de mi aguaje; encarnando las formas, transformando la carne, sabiendo que la vida es una rueda y que yo, girando en sus engranes, padezco de espasmos por minimizar el espacio y perderme en movimiento. Nazco y muero en mi para deshabilitar el lugar sin nombre, sin color ni forma hasta borrarme de la cara el esqueleto y convertirme en una cicatriz sin cuerpo, sumergirme en el mar, sentir el peso, la densidad grave del alma fundida en levedad y la sorpresa hipócrita de no saber lo que pasó, luego, llamarle, tal vez, la manía por lo mágico.

Tormenta de imágenes, acompáñame a desconocerlo todo y abrazarlo en silencio.

(Llamarle pérdida es, por definición autónoma [jajaja]; sólo el resultado de las formas que conectan los extremos del laberinto, el medio del traslado. Me atrevo a afirmar, no sin la duda continua de por medio, qué la ambigüedad es el(la) en-clave del espiral orgánico del ser entero; el saberse completo para poder impulsarse de sí a la plataforma de las posibilidades. No existe tal caída libre si no co-existe a su vez la plataforma de partida. Claro que quisiera sacarme las entrañas y plasmar el sueño sin parámetros, sin velos hechos carne, sin sombras mordiéndome el gesto, pero, a fin, la coexistencia y todas las madejas que nos hemos inventado en nuestro non-grato camino se definen como puntos, no al final, no al principio, sino sólo cómo coordenadas que se funden con el tiempo, entonces las palabras van siempre deformes)


lunes, 10 de diciembre de 2012

Vómitos nocturnos

No existimos en el medio

Has leído por lo menos de niveles de materia, también un par de leyes físicas, sabes sobre gravedad.
Alguna vez has meditado acerca de niveles de locura: nombres, cuadros sintomáticos.
Entiendez ke para enkajar en loz engranez de la bida lavoral ez inportante apegarte a laz rejlas ortografikaz, no por la importancia etímológica, por que en realidad no es tomada en cuenta, si no como una etiqueta que hace no pertenecer a el cajón de la "ignorancia".
También conoces normas públicas, privadas, del hogar y de la escuela, las comprendes, las acatas;
Vives dentro de una sociedad basada en aceptar normas, seguir los hilos ya trazados, "permanecer con el rebaño"... y te induce a la idea de que todo ésto tiene como fin alcanzar L'excelencia  (del verbo latino excellere ‘ser superior’, ‘sobresalir’, compuesto por el prefijo ex- ‘fuera’ y el elemento verbal cellere, que representaba la idea de ‘ascender’, ‘ponerse más alto’.) Te lleva a actuar sin preguntarte por qué. Una "sociedad" enferma, absurda, incoherente, que se basa en explotar, producir, consumir, pero no te enseña a rehabilitar. Un sistema fundamentado en la exterminación de lo anormal, en la corrupción y el egoísmo, en la abolición (o el orden) de lo etéreo, lo colectivo, del motor del universo sinérgico; la nada, el enigma, l'morte, el caos infinito. Que tiene "la enorme facultad de hacer aparatitos y que la gente se una a ellos tanto o más que a sus riñones."


Vamos moldeando nuestro transcurso bajo el régimen de nada, y ¿qué es la nada? etimológicamente: nacer; la nada pare a la vida para luego, ser nada de nuevo. También la nada ha sido lle-nada de éter posteriormente de sólo ser colocada bajo el concepto de "invisible". La nada y el vacío que no está vacío, que incluso posee una cantidad infinita de energía; están fuera de un "molde" cognoscible.  “La naturaleza aborrece el vacío” Esta frase me resulta fascinante, pues los seres humanos están marcados por el sello del terror al vértigo, al vacío. Así mismo, impulsado por éste terror de lo incognoscible, el hombre le ha puesto nombre a las cosas, a dicho silencio para intentar explicar una ausencia del sonido, o un sonido inefable. 
La existencia moderna se basa en parámetros cognoscibles, cognoscibles por que a fin, nosotros los hemos moldeado a partir de la observación y por toda la deconstrucción de las medidas oficiales de la vida, plasmados como leyes, normas, teoremas y derivados. Pero parámetros que a su vez son  inimaginables, indecibles, están sumidos en lo sublime, que tienen nombre pero no hay un significado apto para su comprensión en el diccionario. Los enigmas de la vida son a veces sometidos al pre-juicio y casi siempre víctimas del fanatismo, servidores de ideologías mediocres pero reconfortantes, por el miedo a no saber o la manía de vivir en "la certeza". Todos queremos permanecer... pero, ¿a qué, si no al vacío? ¿Has alguna vez dejado de ser? la existencia no tiene niveles.
Se es.
Se está.
A veces el estar es moribundo, pesa, va dormido, soñando;
pero jamás ha dejado de latir. 


"Tal vez has flotado en la nada por segundos.


La muerte te ha calado hondo
te ha seducido, gesticulando de lejos...
quizá la con-fundiste con silencio, con vacío."



:.Telarañas.

viernes, 12 de octubre de 2012

Wesen ist was gewesen ist

Es, a veces, mi derrumbe, mi derrota; esta manía de implotar, de sumergirme en mis ácidos abismos, pero no dejar de estar. Y la vida se vuelve ante mis ojos una absurda nebulosa colectiva que me obliga a respirar, no por convicción si no por el sabor amargo de lo antaño. Es la reacción química de retroalimentación trascendental dentro de mi hemisferio izquierdo la causante de mis males y la única creadora de la eterna danza magnética de iones opuestos, girando a mi alrededor, que no me deja desplazarme libremente, que me chupa el alma y me introduce al parálisis de sueño, que me mece suave, con los ojos abiertos y las piernas, simbólicamente, enterradas en el suelo. Y luego siento llegar a esa araña tejedora, deslizándose como un gusano, que me roe por dentro, intoxicándose de mis pensamientos, carcomiendo parte de las plásticas sensaciones de libertad, las que me mantienen viva. Y los malditos gatos chillones, que no buscan acuerdos, que sólo fueron, están constantemente acechando mi pasado, aferrándose fuerte a mi pecho.
Ahhh las ilusiones libres, las que me impulsan a volar, con los pies atados; lo único verdadero, tan hiriente. Y los niños tristes, brotando sin parar de la matriz condensada del mundo, en ellos, sólo en ellos recae mi tristeza. Luego suena la alarma, las siete de la mañana... regreso al camino de la muerte, aun con telarañas en los ojos y el torbellino de imágenes cubriéndome la carne, me erizo y me voy tan pronto a sentir el desgarre en el pecho, a pensar en el día... en la noche, en los estallidos cristalizados en mi conciencia y en el primer cigarrillo, salgo a tientas, tambaleando de mi caja de cartón y noto que todo siendo un suspiro en la burbuja de la posibilidad, es aún inerte, inexistente. El dolor se disipa y me invaden carcajadas.